Descripción
Lo más sencillo a veces es lo que más acoge.
La Media Luna es una media esfera de arcilla blanca — lisa, pura, sin adornos — con su cara cóncava abierta hacia arriba, como una palma extendida, como un cuenco que espera sin prisa. Su equilibrio es estable y firme: sabe exactamente dónde está y para qué.
Guarda en ella un anillo, unas monedas, una flor seca, un secreto pequeño. O déjala vacía y observa cómo la luz del día va cambiando dentro de ella.
Es el objeto más silencioso de la colección. Y quizás el más generoso.
Para espacios de meditación, para escritorios minimalistas, para quienes saben que recibir también es un arte.
Una pieza única. Abierta y lista.






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