Descripción
¿Qué guardas en un recipiente tan pequeño?
La Cestita del Ser no tiene una respuesta fija. Está hecha para lo que necesites poner en ella: un deseo escrito en papel, una piedra recogida en un camino, nada en absoluto. A veces el espacio vacío es lo más valioso que existe.
Con su cuerpo de porcelana pintada en azul y su asa de alambre forrada en hilo verde, esta pequeña pieza artesanal tiene la presencia tranquila de las cosas que duran. No es grande. No necesita serlo.
Colócala en tu espacio de meditación, en tu mesita de noche o en cualquier lugar donde quieras recordar que guardar también es un acto de cuidado.
Una sola en el mundo. Lista para ser tuya.






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