Descripción
El lila, el fucsia y el crema no se eligieron al azar. Son los colores de quien descubre que, incluso en la quietud, la vida tiene ganas de celebrarse.
Tejida a ganchillo durante un reposo médico, esta capa de hilo grueso y textura esponjosa nació de manos que se negaron a aburrirse. Su estructura en espiral, que nace del centro y se expande hacia afuera, es casi un mandala — una meditación hecha prenda, con mucho color y una sonrisa escondida en cada vuelta.
No es una capa más. Es una pieza con historia propia, elaborada a mano con mimo, tiempo y una buena dosis de alegría — tres cosas que no se fabrican en serie. Su hilo aterciopelado abriga de verdad, y su paleta vibrante convierte cualquier look sencillo en una pequeña fiesta.
Solo existe una unidad. Cuando encuentres algo así, no suele esperar.
Pura serendipica.






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