Descripción
Hay objetos que guardan más de una historia. Este es uno de ellos.
De forma orgánica y superficie nacarada en rosa que cambia con la luz, La Mecedora esconde en su base una curva sutil que la hace balancear — un equilibrio vivo, nunca del todo quieto. Su parte superior cóncava, en cambio, acoge: como una cuna que mece, como una jabonera que cuida, como las palmas abiertas de quien sabe recibir.
Pintada a mano sobre arcilla, es un objeto que invita a tocar, a sostener, a observar cómo encuentra siempre su punto de reposo.
Úsala para guardar un anillo, una palabra escrita en papel, un pequeño tesoro. O simplemente déjala balancear en silencio.
Solo existe una. Y ya sabe esperar.





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